La Fiesta de las Almas Gemelas
El 15 de Av, nos recuerda que por más que las cosas estén mal, después siempre puede haber una nueva cosecha, uno puede encontrar a su alma gemela, la vida puede seguir, siempre hay un renacer…
El calendario hebreo es luni-solar y las festividades se basan en fechas consideradas portales energético impregnadas por sucesos repetitivos o fechas relacionadas a los movimientos principalmente de la Luna y el Sol.
Hasta el 9 de Av se consideran días negativos, pero como dice el refrán “después de la tormenta viene la calma”, pues después de los días denso viene la fiesta, Tu B Av, la fiesta del Amor, también llamada de las Almas Gemelas, día que las mujeres se vestían de blanco con vestidos prestados para marcar la igualdad de condición social y que todas pudieran participar en las vendimias donde iban a encontrar sus almas gemelas.
Esta festividad se da el 15 de Av (Leo), cuando se produce la Luna llena con el Sol en Leo, su signo de regencia, y la Luna en Acuario que se considera la Luna más luminosa del año.
El Sol es dador y la Luna es receptora, no existe “recepción” (kabbalah) si no se dan ambas polaridades, las cuales conforman la dinámica de “unión” entre el Zeir Apin, lo masculino y Maljut, lo femenino.
En Kabbalah analizamos el significado simbólico y vemos el mensaje que nos da esta fecha. Como fractales de la creación del universo nuestras almas pertenecen al Ein Sof, el Todo, pero fueron separadas en el mundo de la Bet teniendo un fin último, la Devecku, la “reunificación”, la cual se alcanza por “mérito espiritual”… por lo que el tema de las Almas Gemelas no es una historia precisamente romántica tipo novela clásica…
Partimos de un alma única, la cual se divide en raíces del alma que se encuentran compuesta de energías masculinas y femeninas, las cuales se separa para realizar la “rectificación”, adquirir experiencias evolutivas y volver a reencontrase en un estado de unión puro.
En un principio todos somos almas gemelas o hermanas, ya que partimos de la misma unidad, pero nos fuimos separando para realizar la “corrección”, así que aquellas personas que encontramos en la vida, son parte de nuestro proceso y nos permiten aprender y evolucionar… a medida que nuestra evolución avanza, nos vamos encontrando con almas cada vez más cercanas, y las experiencias podemos verlas incluso más difíciles, ya que el camino al encuentro con nuestra alma gemela es un camino de aprendizaje profundo y personal.
El alma gemela nos enfrenta con aquello propio que no hemos aún elevado, es la confrontación con nosotros mismos, finalmente el símbolo nos muestra que es encontramos con “nuestra parte inconsciente”, materializada en otra persona en el mundo de la Bet (la dualidad).
Solo las almas que realizan su trabajo de crecimiento espiritual, logran el merecimiento del encuentro para ser luz pura e “iluminar” la existencia…
El libro de los 72 Nombres de Dios dice…
“Mientras que estas dos mitades de una misma alma se someten a transformaciones en el mundo físico, ya sea a través del sufrimiento y pruebas dolorosas o a través de la transformación espiritual proactiva, se van acercando progresivamente una a la otra. La unión de estas dos mitades de una misma alma es un destino inevitable, pero el momento en que esto suceda depende de su nivel de espiritualidad.
Y cuando el momento es el adecuado, las verdaderas almas gemelas se encuentran incluso si están a un mundo de distancia, ya sea físicamente, en lados opuestos del planeta, o espiritualmente, con estilos de vida y circunstancias muy diferentes”.
Todas las almas que encontremos en el camino serán parte del proceso de aprendizaje, pero solo aquellas que nos llevan al “propio crecimiento” serán las cercanas, con las que tendremos conexión profunda, así llegaremos hasta encontrar el complemento prometido con quien compartir el crecimiento individual al tiempo de un propósito conjunto para volcarlo al mundo.
Posiblemente esta festividad, sea una de las que mejor explique por qué surge la búsqueda de la espiritualidad y el crecimiento personal. La percepción de que somos algo más, que nos lleva a complementarnos, nos saca del egocentrismo, nos motiva a dar y aprender a recibir.
El Sol en Leo nos muestra la potencia dadora de cada individuo, pero para que este Sol pueda ofrecer su luz debe haber quien la reciba, y quien mejor que la Luna, capaz de reflejar la luz del Sol y plasmarla en lo social (acuariano)…
Por esto, el mensaje de Tu B Av es elevarnos, como lo están los astros, y que la luz reflejada en ambos, representando el amor mutuo y puro, pueda plasmarse en la tierra acuariana de la sociedad y realizar así el Tikum Olam.
En Tu B Av se cosecha lo sembrado, llega el encuentro prometido, que tiene que ver con “el gran encuentro con uno mismo”, poniendo conciencia en la ampliación de nuestro kli para ser receptores merecedores de la luz…
Deseo que después de los días de kaos y rigor, el 15 de Av, sea un bálsamo para tu alma…