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Sobre mí

Eugenia Pinery

Y aquí va un nuevo intento de presentación personal para la web, una presentación más “intima y desnuda” como me pide Cris, Cristina Écija, diseñadora de esta página web e impulsora de mostrar “el valor” personal que me lleva a contar y compartir en este medio…

¿Quién soy? Pues leo esta pregunta y después de años recorriendo talleres y formación en Constelaciones Familiares, terapeutas gestálticos, psicólogos, posteriormente astrólogos de diferentes ramas, hasta desembocar en la Kabbalah, la cual llamo mi lengua madre del alma, a través de la cual logro comprender los conceptos más elevados de la existencia, “o no existencia”, y aunando lo aprendido en una formula personal, basada en mi propia experiencias, llego a esta pregunta y mi primera respuestas es: “no soy nada”… pero a la vez soy fractal del todo, o el todo representado en una chispa divida del infinito, y bajándolo a un lenguaje más limitado (este que estoy escribiendo) soy una persona afortunada y agradecida de estar en esta experticia humana de aprendizaje.

Y sigo contando un poco mas de mí, sino Cris me dirá que esto es poco… puede que sea mi Sol en Virgo en Casa VIII, la reticencia a la exposición, o lo mucho que disfruto en el anonimato siendo parte de grandes masas como en un concierto, pero esto ya es de mi ascendente Acuario

Eugenia Pinery circulo

Pero bueno, empezaré por el principio, nací en Rosario, una de las ciudades más importantes de Argentina, a orillas del río Paraná, el tercer río más grande del mundo, ciudad grande, río grande, pues no me contagié demasiado la grandeza ya que me quede en 1metro 53 cm de altura jajajaja pero sí heredé el gusto de la cultura ecléctica tan fomentada en esa ciudad “cuna de grandes artistas”.

Al iniciar mis estudios secundarios, ya en aquella época buscaba tener la posibilidad de formarme en “computación e inglés”, herramientas necesarias para el futuro (como exige mi Urano en el MC), dos temas que aun hoy en día no logro dominar, pero que por esa orientación me llevaron a un colegio religioso de congregación franciscana, donde tuve una educación mucho más “espiritual que religiosa”. La apertura del joven sacerdote de la escuela que cada semana dedicaba además de un cuento con moraleja al final de la misa, unas horas para aclarar o comentar inquietudes religiosas, las cuales yo tenía y muchas, así que tuve la oportunidad de debatir temas como la “incestuosidad de la humanidad si todos éramos hijos de Adán y Eva”, y desde ese entonces y gracias a la apertura del párroco, que tengo conciencia del valor del significado simbólico de las escrituras sagradas y el valor de la ayuda y caridad fomentada por la congregación.

Al finalizar los estudios secundarios, y fomentada por la recomendación de mis padres en tener un “carrera”, me orienté a temas que me resultaban fáciles de estudiar y consideraba tener posibilidad de salida laboral, así que estudié la carrera de Despachante de Adunas, me sustentaba los estudios trabajando de refuerzo en tiendas y como camarera de bar y como no había demasiadas posibilidades de entrar en un despacho aduanero, seguía estudiando para “especializarme” más (o rellenar el CV), Comercio Exterior e inicié la carrera de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales. Tenía 24 años, 3 trabajos de refuerzo y sondeos, una carrera terciaria terminada y dos en curso cuando llegó “el corralito”….

De tantos estudios dedicados al “exterior”, la única actividad vinculada a la “exportación” que concreté, fue la mía, por necesidad dejé todo y me vine a España, muchos años más tarde entendí que retorné a Sefarad …

Llegué a España con ayuda de mi primo, sin “papeles” y con unos pocos euros que había podio cambiar en Argentina… Mis estudios no se convalidaban en aquí, no tenía situación legal de trabajo ni ahorros, era la primera vez que me encontraba tan lejos de mi tierra, de mi familia y amigas , fue empezar de cero, un antes y un después en mi vida…

Eugenia Pinery piedras

Mi nombre completo es María Eugenia Pinery, y a pocos días de llegar a Mallorca, lugar donde aun resido y he formado mi hogar y encontré “mi lugar en el mundo”, en una entrevista de trabajo un español muy simpático (aunque no me dio trabajo), me dijo que María Eugenia era muy largo, que eligiera entre María y Eugenia, y elegí Eugenia.

Había cambiado mi vida, y sin saberlo y por esas “casualidades” de la vida, cambié el nombre de presentación, algo que hoy comprendo que también cambió mi energía.

Unos días después, conocí a quien es mi marido. Había cruzado el Atlántico, recorrido casi medio mundo, y lo encontré aquí, en Mallorca… y mi marido, oriundo de Buenos Aires, Argentina, a quien todavía sigo diciéndole ¡¡¡ 11 mil kilómetros me hiciste recorrer, teniéndote allá (en Argentina), tan cerca!!! Jajajaja En ese tiempo aun creía en las “casualidades”, hoy entiendo la inteligencia superior de las sincronicidades de la vida y los aprendizajes envueltos en ellas…

Mi nuevo camino en Mallorca

Pasaron un par de años en los conocí nuevas personas, costumbres, comidas, y la importancia del “sustento”, no solo como algo básico para la vida, sino como base de lo que cada uno puede considerar “calidad” de vida. Y surgió mi primer impulso de “emprendedora”, abrimos una tienda de alimentos y especias selectas que aun hoy regenta mi marido.

Fueron muchos años de mucho trabajo, luego comenzó a llegar el progreso, tuvimos a nuestra hija para quien elegí el nombre Abigail por su sonoridad, y por su significado a gusto de mi marido, ya que significa “la alegría del padre” jeje y en ese momento, dando mínima importancia al origen hebreo del nombre. Hoy entiendo más la energía y fuerza de los nombres y mi tendencia en ese momento inconsciente, pero ya orientada al mundo hebreo…

Siguieron pasando los años, y mi impulso de “algo más”, me llevó a abrir una sucursal de la primera tienda. época se “súper-mujer”, emprendía, trabajaba, cuidaba de mi casa, asistía con mi hija a todos los cumpleañitos que la invitaban, las actividades extraescolares, tenia vida social con amistades, y con los familiares que se fueron sumándose a la isla… No daba lugar a un solo minuto de reflexión vinculada a mi “existencia”…

A final del año 2012, a mi madre le encuentran un tumor en un riñón, la operaron, fue encontrado a tiempo y podríamos decir, mas allá de lo que implica una operación así, “solo un susto”…

Pero para mí fue el segundo cambio radical en mi vida. El tener la posibilidad de la perdida por muerte de un ser querido me llevó a reflexionar sobre el ritmo de vida que llevaba, con tanto trabajo, tantas actividades, “cuánto tiempo real, autentico, estaba PRESENTE”.

Comenzaron a surgirme cuestionamientos, análisis, preguntas de hasta lo mas mínimo, como el momento que comiendo un chocolate, sentí su sabor y me cuestioné si realmente “me gustaba” (siempre me habida considerado adicta al chocolate) o “¿creía que me gustaba?” porque simplemente, se considera rico el chocolate. Este fue mi momento de inflexión ante algo tan minino, pero a la vez tan revelador: no me conocía en absoluto…

 

y llegó el Tehón

A partir de aquí comencé a vivir en un estado de vacío que no podía comprender. Me sentía culpable, ya que consideraba “tener todo”, y lo tenía, salud, familia, hogar, sustento, pero parecía que nada “me llenaba”. Esta situación me provocaba ansiedad, los médicos me dijeron estrés, luego depresión, me medicaron, pero lo único que parecía cambiar, y a peor, era la apatía. Seguía con el mismo ritmo de vida, pero nada me era placentero, ni tampoco doloroso, y esta situación se convirtió aun peor que el estrés o el dolor, ante el estrés puedes parar el ritmo, ante el dolor buscas desesperadamente calmarlo, pero ante la “nada”.

¿Qué buscas? ¿Qué haces? Cuando estudié Kabbalah, puede poner “diagnostico” a ese estado, pude nombrar y así contextualizar y entender – me.

En esa época experimenté el Tehon, el abismo, el vacío existencial…

En estas situaciones te recomiendan “¡¡¡pon voluntad!!!”, como si la voluntad fuera poner sal a la ensalada. Pero la voluntad, esa actitud que los demás pueden ver en tus acciones, es solo el engranaje de algo más profundo, el “deseo”. Desde la mirada de la Kabbalah el “deseo” es el “fundamento del universo”, sin deseo de creación de Dios, simplemente no estaríamos aquí…

Ante esta situación comencé a vivir la polaridad del vacío – deseo, un ejemplo práctico para explicar esto: normalmente pasamos por la primera fase de tener un poco de hambre y “desear” comer algo en particular en ese momento, pero si no “atendemos a ese deseo” y el hambre crece, ya no se tratará de comer algo en particular, sino que será una necesidad irrefrenable de llenar el vacío que sentimos, el hambre que nos puede llevar a comer lo primero disponible, podríamos así considerar el vacío como el deseo del lado opuesto…

Así que comencé a intentar llenarme con TODO lo que me recomendaban, y comencé terapias, cursos, talleres, formaciones, todo orientado a “tratar de tapar” esa sensación… en tanta búsqueda descubrí las Constelaciones Familiares que me aportaron estructura y orden, lo que me permitió reubicarme en mi misma y comenzar a “percibir” qué me llamaba la atención, y como dice el dicho: “cuando el alumno está preparado, el maestro aparece”, llegó a mí la Kabbalah y la Astrología, juntas y entrelazadas.

Desde pequeña me llamó la atención los “misterios” de la vida, crecí en una sociedad donde es compatible la racionalidad científica como la sanación mediante las palabra, tal como “curar el empacho con cinta y oraciones, curar las quemaduras, las verrugas, la insolación”, todo experimentado por mi misma como “paciente” de mi madre y abuelas, al mismo tiempo de tomar medicamentos si era necesario.

De esta forma siempre tuve interiorizada las dos vertientes, podríamos decir la esotérica y la racional, las cuales me llevaron a indagar de una forma escéptica a ambas y profundizar desde mi propia comprensión. Esta estructura interna me condujo tanto de forma intuitiva como analizada, a ir encontrando Grandes Maestros que guiaron mi desarrollo y camino de retorno…

Comencé a entender la vida como una “oportunidad” de experiencias, propuestas que me motivaban y al mismo tiempo me cohibía, pero, me sacaban de la zona de confort, del estancamiento, y me movían del vacío… No solo comenzaba a moverme del vacío, sino que cada vez y con más claridad entendía la teoría en el mundo práctico, el concepto del mal, o el egoísmo fueron grandes impulsos en mí. Todo lo que venía estudiando, “recibiendo” de grandes maestros y la oportunidad de experimentarlo en mi vida cotidiana, debía compartirlo, sino, seria egoísmo… La oportunidad de haber de recibir información, la cual no es mía, solo soy canal de recepción como todos, tenía que compartirla, aunque solo sea mi pequeña porción de conocimiento.

Y entre medio de estos procesos, me fui desarrollando en la astrología y enseñanza de la Kabbalah. Comencé haciendo consultas gracias a mi querida amiga Inma, quien fue la primera en “obligarme” a hacerle un estudio completo astrológico, el cual le gustó y comenzó a recomendarme a sus amigas, poniéndome en el “compromiso” de atenderlas, esto me sacó nuevamente de la zona de confort, de estar en estado oculto, y de tener la información solo para mi uso personal…

Llegamos a mi yo actual…

Las formaciones consolidadas en mí, por estudio y experiencias son las siguientes:

Cuanto más me alineaba mi vida y más tiempo dedicaba al estudio y la profundización de la Astrología y la Kabbalah , mas consultas y clases me solicitaban. Fui aceptando el rumbo que tomaba mi vida “profesional”, con la sensación de tener el compromiso de compartir lo recibido, tal vez, la sensación de la misión de vida que internamente todos buscamos…

Con las señales de la vida, el apoyo de personas maravillosas que por algún motivo mayor me acompañan en este camino y la fuerza de la emuná (confianza) sigo cada día enfocando mi esfuerzo en compartir la luz, la que tuve la bendición de recibir…

La consolidación de mis proyectos...

En la actualidad regento un hermoso proyecto donde tengo la oportunidad personal de realizar mis consultas y clases de Astrología y Kabbalah y además compartir espacio con otros maestros y terapeutas que estén orientados a guiar y apoyar el desarrollo de todas las almas que se acerquen a este espacio.

En el Coworking Terapéutico Eugenia Pinery, compartimos enseñanzas abiertas, terapias alternativas y momentos de encuentros para entre todos hacer un mundo mejor…

Un proyecto donde deseo desarrollar una Escuela de Kabbalah y Astrología donde nos acompañen también otros maestros, donde los terapeutas que compartan el proyecto estén orientados a los valores universales y el respeto.

Es un proyecto para crecer en red, tal como se formo, con el apoyo de personas que han estado siempre y otras que han ido apareciendo como bendiciones en mi vida, guías y a poyos para este desarrollo.

He contado con mi familia, con mi marido en la construcción material de este proyecto, con Dan, amigo – en su momento alumno, hoy posiblemente uno de mis maestros y socio de muchos proyectos para ayudar a encontrar la luz a los demás; Ainhoa, compañera inquebrantable y mentora financiera, donde me enseña el “justo valor” del esfuerzo; Ana, compañera de viaje primero, luego compañera de proyectos visuales, hoy gran parte de este proyecto con todo su arte, diseñadora de del logo y carteleria con quien seguiremos avanzado juntas en este hermoso camino de las expresión del lenguaje simbólico y Cristina, diseñadora de esta web, quien me ha acompañado en cierto momentos difíciles aun en la distancia y que hoy me lleva a través de su talento personal como terapeuta, a analizarme y re – vivirme con lo que parece un simple texto de presentación; y mi querido Maestro Mario Saban, con sus enseñanzas, su apoyo permanente y sus bendiciones …

Gracias a todos.