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Tu Bishva, el alimento del cuerpo, el Daat del alma

BLOG DE ASTROLOGÍA Y KABBALAH

En el calendario hebreo se festejan 4 años nuevos, en la Luna Llena de Shevat (acuario) se festeja en “Año Nuevo de los Árboles”.

Cada festividad es un llamado, un recordatorio, en este caso de rememorar, agradecer y analizar cómo nos alimentamos.

Todo lo que hacemos en el mundo de Asiá, el mundo de la acción y manifestación, es reflejo de los mundo superiores, es reflejo de cómo están nuestras emociones, nuestros pensamientos y nuestra conexión con la fuente.

 

Tu Bishvat

La ceremonia cabalística de Tu Bishva nos ofrece la oportunidad de “conocernos” un poco más cada año desde el auto cuidado, al cuidado de la naturaleza y el reflejo de la energía que ingerimos mediante los alimento.

En estas fechas comienzan a florecer los almendros y es la pauta de inicio del fin del invierno.

En esta época se consumen las llamadas 7 especias de Israel, que son: el trigo, la cebada, las aceitunas, los dátiles, las uvas, higos y granadas.

Estas “especias” se acompañan con vino tinto y vino blanco.

Todos con profundos significados, nos llevan a hacer un recorrido interior.

 

El ritual de Tu Bishva propuesto por la Kabbalah y su significado

Teniendo principalmente las 7 especias y el vino, con una bonita presentación en la mesa que nos recuerda la belleza de “festejar la vida” y las bendiciones correspondientes a cada alimento, disponemos la siguiente preparación:

El vino se tomará de forma intercalada con los alimentos, por lo cual se sugiere tener 4 copas para cada paso: la primera copa será de vino blanco puro, la segunda será de vino blanco mezclado con un poquito de vino tinto, la tercera vino tinto mezclado con un poquito de vino blanco y la cuarta copa, solo vino tinto.

El vino blanco representa el lado derecho, de la misericordia o de la luz, el vino tinto representa el lado izquierdo, de la severidad o vasija, a medida que pasamos de blanco a tinto, vamos pasando de lo potencial a lo concreto, vamos uniendo en nuestro interior la luz y la vasija.

 

Comenzamos por el Mundo de Asiá, el mundo de la acción y la materia, y acompañamos con la primera copa (vino blanco)

Las siguientes especias: las granadas o en caso de no disponer de ellas, frutas que contengan cascaras o piel no comestible, como nueces enteras, naranjas, plátanos, aguacates, lo importante es el significado simbólico, el mundo de Asiá representa el mundo de la materia, donde debemos recordar que lo importante es lo “nutritivo” que se encuentra en el interior (la pulpa de la fruta) y que lo exterior, lo que se ve en la materia es solo una piel o un cascara para la protección de lo importante.

Recordemos que la cáscara es necesaria para la protección y maduración del fruto, pero una vez que el fruto maduró, si no se aprovecha, se pudre…

¿Somos capaces de respetar nuestros procesos de madurez? ¿Somos capaces de quitar la cáscara madura en su debido momento y aprovechar la esencia pura de nuestro desarrollo?

 

Seguimos con la segunda copa, vino blanco con un poquito de vino tinto

Acompañando los dátiles, aceitunas y demás frutos que contengan carozos no comestibles, como los duraznos, cerezas, ciruelas…

Aquí nos encontramos en el mundo de Yetzira, el mundo de la formación y de las emociones.

El vino blanco ahora ya tiene matices de cambios, y el fruto nos ofrece su pulpa agradable desde afuera, siendo su interior lo no comestible.

En este mundo la sensibilidad esta a “flor de piel”, una tormenta, una caída, puede dañar el fruto por su mayor sensibilidad, pero su carozo o semilla interna tiene el potencial de volver a crecer.

¿Somos capaces de mostrar nuestra sensibilidad y correr el riego de ser heridos? ¿Reconocemos que en nuestro interior está el potencial de volver a resurgir?

 

Con la tercera copa de vino, donde ya en su mayoría es vino tinto con un poco de vino blanco

La concreción ya es más visible, tiene “más color” y acompañamos esta copa con los higo, las uvas, fresas, arándanos y el pan, todo es comestible a esta altura, nos encontramos en el mundo de Bria, el mundo de la creación donde se juntan la luz y la vasija para dar forma a la realidad que vivimos en la experiencia de esta encarnación.

Nos encontramos en el potencial concreto de la creación, la semilla de la manifestación.

¿Somos capaces de ver nuestro propio potencial? ¿Somos capaces de ofrecer nuestro potencial a los demás?

 

Y finalmente llegamos al mundo de Atzilut, el mundo de la emanación y arquetipo de la creación, el potencial aun no manifestado, el mundo de todo lo posible y de la conexión a la fuente, al Ein Sof.

Este mundo, el más sutil, lo acompañamos con la última copa de vino tinto, saboreando el trabajo que puede realizar el ser humano junto con D’os, y conectando con el sentido más elevado y pudo que conservamos, el olfato…

¿Somos capaces de percibir nuestra esencia, nuestro origen, nuestra conexión con la creación misma?

1 comentario en «Tu Bishva, el alimento del cuerpo, el Daat del alma»

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